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viernes, 4 de agosto de 2017

VÉRTIGO

El vértigo es una sensación ficticia, generalmente de tipo rotatorio, de desplazamiento del cuerpo o de los objetos situados a su alrededor.
Debe diferenciarse del mareo, que consiste en una sensación de inseguridad e inestabilidad, algo parecido a la ebriedad, mientras que el vértigo provoca en el paciente una impresión de movimiento o giro, que puede ser pasajera, durar horas o incluso días. Dicho de otra forma, es una ilusión de movimiento, bien de uno mismo en el entorno, bien del entorno con respecto a uno mismo.
En mucho casos el vértigo se acompaña de nistagmo, que consiste en un movimiento involuntario y espasmódico de los ojos, que puede ser horizontal, vertical o rotatorio, y puede afectar a un solo ojo o a ambos. Es un dato clave a la hora de diferenciar el vértigo periférico del vértigo central. Ambos pueden expresarse de manera similar, aunque algunos signos como este son diferenciadores.
El vértigo se asocia con una alteración, ya sea permanente o transitoria, del equilibrio. Puede presentarse a cualquier edad, aunque predomina entre los 40 y los 60 años y es más frecuente en mujeres. El 85% de los casos suele tener el origen en alteraciones del oído (vértigo periférico), mientas que en el resto de los casos puede ser de origen central (cerebelo, fosa posterior del encéfalo).
Es un trastorno relativamente frecuente por el que se consulta al médico y al especialista (otorrinolaringólogo) en algunos casos más complejos. Su tratamiento se basa en medicación que estabiliza el sistema del equilibrio del oído interno y en algunos ejercicios o maniobras para combatirlo. 

Mecanismo del equilibrio

El sistema del equilibrio es un complicado acto reflejo. La información se transmite a partir del sistema visual y vestibular (que se aloja en el oído interno). A través de esta puerta de entrada la información asciende hasta el cerebro, donde es procesada. El vértigo está causado por la recepción de mensajes erróneos o la interpretación equivocada de señales a nivel del cerebro.
En muchos casos también se encuentra dañado el reflejo vestíbulo-ocular. Este reflejo es el encargado de estabilizar la imagen en la retina al girar la cabeza, para mantener así una imagen nítida. Para entenderlo mejor: cuando giramos la cabeza hacia la derecha, nuestros ojos automáticamente se mueven hacia la izquierda para mantener la misma imagen que teníamos antes del giro. Ante la deficiencia o alteración de este reflejo, el paciente realiza movimientos oculares rápidos denominados sacadas, si estas sacadas ocurren cuando se rota la cabeza hacia la derecha, será el vestíbulo derecho el que está afectado.

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